The Cure en Ferrocarril Oeste 1987:Historia de una noche accidentada

•julio 9, 2009 • Dejar un comentario

The cure en Ferrocaril oeste argentinaDespués de un caluroso miércoles de marzo de 1987 buenos aires se preparaba para dos noches de música con el grupo: británico The Cure quienes iniciaban el famoso kissing Tour una de las giras mas importantes del grupo en su historia y que acompañaba al disco Kiss me , kiss me,Kiss,me,

El escenario escogido fue el mítico estadio del club ferrocarril oeste, mas conocido como el Templo de Madera en otroras épocas; un símbolo de organización y de administración deportiva por el que pasaron: entre otros Juan Domingo Rocchia, Héctor Cuper, Roberto Ayala y Germán Burgos. Y que hoy en día manejado por una fiduciaria está al borde de la desaparición (para que vean que no solo en Colombia los equipos históricos tienen esos problemas).

Pero esa noche para alguien era particularmente mas especial, no solo era la oportunidad para escuchar unos de los grupos con los que había crecido, era también una especie de primera cita con esa joven que lo había cautivado con su sonrisa y su inteligencia, desde que se conocieron en la universidad , Martin un joven bonaerense del barrio boedo de 22 años quien desde muy niño y gracias a su padre desarrollo un especial gusto por el Rock conocía toda la música de esa época New Order , The Smiths,Tom petty & The Heartbreakers y que empezó a sentir especial gusto por la banda de Smith cuando su padre a los 15 años le regalara el disco pornography,

A las 6:45 de esa tarde Martin terminaba de ataviarse con su indumentaria especial para el magno evento los jeans azules, los zapatos negros con la camiseta blanca y la chaqueta de cuero negra , La popular y famosa gomina para el pelo y todo aquel ritual de esmerarse en dar una buena impresión, le pidió algunos pesos al viejo , tomo sus entradas y salió rumbo al monumento Azcuénaga en donde la encontraría para terminar el recorrido hacia al estadio, de camino un cigarrillo que combinado con esa estética bohemia de buenos aires le hacían sentir una especie de ansiedad y emoción por lo que le depararía esa noche, cuando la vio sintió que que su corazón se detenía y supo que le gustaría estar por siempre a su lado se saludaron con un beso bastante comprometedor para un par de amigos.

Cuando por fin llegaron un poco después de que empezó el show de lejos escuchaban la canción Charlotte sometimes mientras no podían creer lo que veían a su alrededor gente tirando piedras y una verdadera estampida humana intentando ingresar al estadio los caballos policiales corriendo sin rumbo fijo al parecer los organizadores vendieron mas entradas que las de la capacidad de la cancha y la gente que no pudo entrar por las buenas lo intento hacer por platea que fue la zona por donde empezaron los incidentes ,muchos golpes muchos heridos y un ambiente trágico , por fin cuando nuestros protagonistas pudieron ingresar al estadio y llegar a la grama esa mescla de miedo por lo que ocurría y el ver a los músicos en el escenario los relajo y pudieron empezara a disfrutar el concierto en lo musical muy bueno un buen repertorio que toda el publico dsifruto mucho y que incluia entre otras In Between Days, A Nigth Like This, A Forest,Boy Dont Cry, el punto complicado de la presentación lo protagonizo un botellazo de Coca-cola a Porl Thompson guitarrista del grupo durante la canción 10:15 Saturday Nigth la cual cortaron para terminar con una tremenda versión Killing An Arab,

Terminado el show Martin llevo a comer algo a su acompañante hablaron de lo vivido y cerraron la extraña noche con un beso profundo, camino a casa el pensaba en todo lo vivido, en la música en la joven, en como la música pude unir corazones y dar felicidad, supo que ese noche la recordaría para siempre y en su corazón supo que era la mejor de su vida

Michael Jackson y lo inconcluso…

•junio 27, 2009 • 1 comentario

Aunque suene paradójico, pocas cosas impactan tanto nuestra vida como la muerte. Bien sea por su cercanía, sus circunstancias o la noción de justicia o injusticia que pueda tener implícita, el hecho de percibirla cerca genera estremecimientos y reflexiones que quizá no se alcanzarían de otra forma. Por eso, en días en los que en el mundo no se habla de otra cosa, aprovecho para compartir con ustedes algunas ideas.

Nosotros, los nacidos en plena mitad de la famosa década de los 80’s, no habíamos experimentado la pérdida de un icono musical cuya trayectoria nos hubiera acompañado desde la infancia. Lo que para los nacidos en los 50’s fue la muerte de Elvis Presley, para los del 60 la de John Lennon o para los del 70 la de Freddy Mercury, lo es hoy para nosotros la partida del gran Michael Jackson. Todas ellas, con la oscura e implícita coincidencia de dejar la sensación de haberse presentado antes de tiempo, robándonos mucho del talento que sin duda ellos hubieran podido ofrecernos.

Nosotros, acostumbrados a ver sus increíbles coreografías, sus majestuosos videos, su asombrosa puesta en escena y su gran vitalidad, vimos como a poco el gran vocalista y bailarín sucumbía ante un incompasivo ataque mediático del cual su carrera nunca se recuperaría. Vaya uno a saber si en realidad fue culpable o inocente (juicio que no nos corresponde a nosotros ni a ninguno de los medios que aumentó exponencialmente sus arcas fomentando el escándalo), de lo que no hay duda es que debía estar obsesionado por la idea de recuperar su trono, de volver a ser quién fue en algún momento y recobrar el lugar que habría de inmortalizarlo.

Así las cosas, estamos frente al que puede ser el mayor ejemplo de la historia contemporánea de lo que pudo haber sido y no fue. La maldita paradoja que entristece nuestras vidas una y otra vez magnificada a niveles maquiavélicos. Cuando imaginábamos que volveríamos a verlo en un escenario después de más años que los que cualquiera hubiera imaginado, en una temporada de conciertos que estaba a sólo días de comenzar y en la que se buscaba recuperar la majestuosidad y el éxito de antaño, el destino volvió a hacernos uno de sus amagues burlescos y nos dejó con las ganas de ver el gran regreso del Rey.

Jackson, el ídolo, la leyenda, referente obligado para todo aquel que se precie de admirar la buena música, más allá de fonsecas y perreos, con un talento admirable pero una vida alejada de la tranquilidad y la felicidad de disfrutar los frutos cosechados. La vida le negó la oportunidad en el preciso momento en que se preparaba y afinaba los preparativos para su reivindicación. Otra oportunidad a la que la vida le dice que no…

Sólo hasta ahora, y de la forma aparentemente más absurda, logró encontrar su tranquilidad dejando de pagar su mayor pecado: tener el talento suficiente para marcar generaciones, constituir un hito en la historia de la música e inmortalizarse como pocos artistas lo han logrado. Paz para tu alma Michael, sin duda hiciste mucho más que los que pretendieron acabar contigo y tu legado perdurará mientras exista un humano con vida en este planeta. Descansa tranquilo, King in the mirror…

¿Tolerancia?

•junio 7, 2009 • Dejar un comentario

Según Wikipedia, la tolerancia se define como “el respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias. Es la actitud que una persona tiene respecto a aquello que es diferente de sus valores. También es la capacidad de escuchar y aceptar a los demás, comprendiendo el valor de las distintas formas de entender la vida”.
Para nuestra desgracia, esta no es una de las virtudes que nos caracterice como colombianos. Al contrario, contextos como el fútbol y la política nos demuestran que el hecho de pensar diferente a los demás puede traer consecuencias nefastas para aquellos que se atreven a controvertir el punto de vista de los otros.
Siempre me he preguntado si la tolerancia se debería medir por la calidad de los temas que se discuten o por las habilidades intelectuales de quienes las debaten, lo cual ya no la llevaría a ser tolerancia sino una especie de competencia. Si fuera así las mejores ideas prevalecerían en tanto las mediocres claudicarían, pero el hecho de que este orden no se cumpla me lleva nuevamente a la pregunta ¿qué es tolerancia?
En alguna ocasión conocí una persona cuyos gustos en materia musical eran tan diversos y variados que después de escuchar algo de The Beatles, The Doors o Queen cambiaba radicalmente a alguna tonada de Jossie Esteban y la Patrulla 15 o Sergio Vargas, lo cual me parece lo mas antiestético y falto de respeto que he presenciado en mi existencia terrenal hacia la música. Cuando le comentaba a esta persona lo que pensaba de tan opuestos gustos terminaba en el paredón fusilado por intolerante, ¿pero acaso exigir un poco de coherencia en algunos aspectos de la vida es intolerancia?
Otra conducta similar pero mas grave por las repercusiones que generó a futuro la sufrí con un deplorable grupo de compañeros en algún ambiente académico, los cuales redujeron las horas de estudio del programa para ampliar sus periodos de descanso con las respectivas consecuencias para la calidad y cantidad de conocimientos adquiridos. Aún hoy estamos pagando las consecuencias de tan barbárico acto, por lo cual vuelvo a preguntar si el hecho de rechazar actuaciones tan escasas de visión y tan poco inteligentes como esta es intolerancia.
Hablando de estas personas, siempre me han disgustado e incluso he llegado a odiar a las que no tienen personalidad, o a aquellas que van por la vida haciendo lo que les toca hacer como simples marionetas sin capacidad de decidir lo que esta bien o mal, o lo que les conviene y lo que no. ¿Rechazar esta serie de lamentables condiciones humanas es intolerancia?
Para concluir le pregunto a usted, que esta leyendo estas poco interesantes líneas, si el hecho de no soportar lo mediocre e incoherente, o el de no llevarse con personas de escasas capacidades, o el de pensar que el reggaetón es un cáncer que esta corroyendo la mente de los jóvenes, o el de hablar de reelección son señales de intolerancia. No me queda más que decir, “bendita intolerancia”.